lunes, 10 de febrero de 2014

ALGUNOS FACTORES QUE DEBO TENER EN CUENTA A LA HORA DE HABLAR EN PÚBLICO


Nosotros sabemos que nos produce estrés, miedo o cualquier otra mala sensación el hablar en público cuando por ejemplo,  tenemos problemas gástricos desde que vemos de cerca la hora de hablar, nos sudan las manos, nos tiemblan, nos aumenta la frecuencia cardíaca, nos tiembla la voz, estamos más tensos, y lo peor, nos dan lapsus mentales y perdemos la concentración.

Esto nos suele pasar por el miedo a ser evaluados por los demás, el miedo a fracasar, al que dirán o incluso la mofa,  y todo esto  acompañado de la vergüenza.

Bueno, pues en principio no hay una receta mágica que nos ayude a superar estos miedos, pero si tenemos la voluntad de mejorarlo todo es posible. No se puede ver como una salida evitar estas situaciones, porque en la vida, en nuestro día a día nos las encontraremos constantemente, y más aun si queremos optar a un buen desarrollo profesional.

Es más, hoy en día con tanta competencia y tanta oferta de trabajadores cualificados para pocos puestos de trabajo, las empresas se están centrando mas en trabajadores con altas capacidades interpersonales por encima de otros con mejores medias académicas. En una entrevista nos pueden poner en una situación e dinámica de grupo donde tendremos que hablar, opinar, debatir, etc. Y no podemos optar por quedarnos callados si queremos tener alguna opción de conseguir el empleo.

No podemos percibir a las personas que no están escuchando como si fueran nuestras enemigas, si nosotros no se lo mostramos externamente no se darán ni cuenta de que estamos nerviosos.
Para poder evitar mostrarnos así, es imprescindible que hayamos preparado nuestro trabajo concienzudamente, tenemos que parecer expertos en el tema aunque no lo seamos. Para no dejar cabos sueltos es conveniente que nos preparemos la exposición con un esquema, un mapa conceptual o cualquier cosa que nos ayude a llevar un orden y no olvidar nada de lo que queremos decir.

Otro factor que es imprescindible controlar es el pequeño demonio que nos intenta hundir desde nuestro yo interno, el ‘no seré capaz, los demás lo harán mejor que yo, etc.’ Hay que vencerlo para que en nuestro interior no quepa otra cosa que darnos ánimos a nosotros mismos. Cuantas veces encontramos gente que va a los exámenes pensando que va a suspender, con cara de amargados, y que luego, efectivamente han suspendido. Es normal, atraen al suspenso con esa actitud, yo sin embargo, a cada examen que voy pienso que voy a aprobar, incluso si no lo llevo bien preparado, ¿porque no puede caer lo que sí sé? Esa debe ser nuestra actitud, SED POSITIVOS ANTE SITUACIONES QUE  PERTURBEN NUESTRO ESTADO NORMAL. 

No debemos evitar nuestros miedos, debemos afrontarlos, pues si no, el día que nos volvamos a cruzar con ellos nuestra ansiedad será superior al día que los evitamos. Hay que tomar una ACTITUD PROACTIVA.
Algunas cosas que nos pueden ayudar es buscar visualmente  a alguna persona de entre los oyentes que nos de tranquilidad y confianza, esto nos dará seguridad, sobre todo en momentos que necesitemos aprobación.

También son útiles los ejercicios de relajación, tanto respiratoria como corporal (haré algún que otro post dedicado expresamente a esto).
Podemos canalizar la ansiedad moviéndonos por el escenario, pero cuidado con esto, para el oyente puede resultar hasta molesto si no paras quieto un momento. Tenemos que comenzar por presentarnos, diremos porque estamos ahí, quien somos, de que vamos a hablar y porque vamos a hablar de esto, cual es nuestra motivación.

Bueno estos son a grandes rasgos algunas de las cosas que tenemos que tener en cuenta cuando vayamos a hablar en público.

En los siguientes post profundizaré en técnicas de relajación, posibles pensamientos que nos perturban, como vencerlos, como establecer un buen guión escrito mental, etc.
Hasta la próxima.



Adriana Díaz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario